domingo, 4 de octubre de 2009

Espacio, Lugar y Punto G

Esta noche, haciendo el amor mi compañera y yo, hemos vuelto a tener, de nuevo, la experiencia de habitar conjuntamente “su” punto G. Todavía jadeante de placer, mi cabeza ha vuelto a ser insistentemente golpeada con nuevas ideas a cerca de mis investigaciones sobre las diferencias entre Space & Place (Espacio y Lugar). Porque, al tratar entre los dos de definir y de dibujar con nitidez y precisión la forma y las características del anhelado punto G que acabábamos de compartir, y que tanto nos había hecho disfrutar momentos antes, he comprendido que, para poder entenderlo y representarlo, tendría primero que atender a la diferencia entre Espacio y Lugar , precisión que tan importante resulta para poder abordar y comprender el actual Espacio Electrónico de la Comunicación y, sobre todo, por su importancia y magnitud alcanzada, la red Internet.

Como en ésta, el punto G no es un espacio físico concreto, esto es, algo pre-existente, sino que toma forma y se da sólo en la medida que ha sido habitado, alcanzado. Sólo si se tiene experiencia concreta de él se puede llegar hasta él. Sólo en la medida que se experimenta y se recorre se toma conciencia de su existencia, pudiendo entonces y sólo entonces localizarlo y comprenderlo. Una vez se llega a sentir, disfrutar y experimentar, éste toma forma hasta el punto de serle otorgada una fisicidad tangible en nuestro intelecto, roturando el mapa de su cartografía que se dibuja mediante los datos enviados por nuestros sentidos, aún calientes. Mapa que nos permitirá desde entonces regresar a él con facilidad y precisión.

Como para la red Internet, el levantamiento del mapa cartográfico que revelará su forma física espacial concreta y precisa sólo se puede realizar mediante la experiencia del recorrerlo, mientras se apunta ordenada y metodológicamente los datos provenientes de su observación directa y minuciosa. Como los cartógrafos embarcados en los primeros navíos de ultramar, mediante cuya precisa labor de dibujar, el marino podía “tomar posesión” para su señor de las nuevas tierras, de los nuevos espacios, hasta entonces no sólo desconocidos, sino simplemente inexistentes, los ingenieros e informáticos navegan hoy con destreza por la Red, apuntando y tomando nota de cada nodo, de cada enlace, de cada recorrido, de cada trayecto posible entre toda la información existente en ese enigmático y hasta ese momento in-forme espacio virtual.

Como Pulgarcito trazando mediante miguitas de pan la ruta de su desconocido viaje por el interior del bosque, así, los cartógrafos de la Red van levantando el mapa cartográfico del nuevo mundo del siglo XXI, poietizándolo heideggerianamente y otorgándole una forma, una cualidad física que convierte para los demás –futuros navegantes- ese [no]espacio en un lugar para ser habitado, experimentado, colonizado.

Esa misma experiencia intelectivo-sensitiva es la que se produce durante el fascinante viaje hacia la búsqueda del mítico “espacio” sexual que representa el punto G sexual. Esa misma trasformación del [no]espacio G al lugar G es la que logra revelarlo poiéticamente, dándole forma concreta y sentido físico al hasta entonces desconocido y anhelado lugar sexual. Si el viaje se realiza además conjuntamente –como el viaje de los amantes experimentados-, lo sentido, recorrido y experimentado proveerá de los mismos datos apuntados para su localización y formalización, haciendo que la cartografía que pone en el lugar exacto del mapa al punto G, se trace, se levante con una precisión dimensional de mayor rango, al haber tomado esos mismos datos desde dos puntos de vista opuestos.

Es por ello que el punto G puede ser una experiencia personal e intransferible, pero también, como en el caso de nuestros amantes, puede ser común y compartida, pudiendo ser entonces habitado de forma conjunta al tener para ambos la misma forma revelada y ocupando el mismo lugar en la topografía del cuerpo compartido –fundido- de los amantes.

Es interesante comprobar cómo el conocimiento expandido de que nos provee la experiencia inédita del espacio electrónico -del espacio virtual-, y cómo el aprendizaje intelectivo de la diferencia entre Espacio y Lugar (y sus experiencias de los [no]espacios y los [no]lugares) abren nuevas vía de exploración y nos proveen de nuevas y más eficaces herramientas para comprender, dibujar y levantar la precisa cartografía en el mapa de la geografía corporal del anhelado y mítico punto G, que en su nueva dimensión como lugar [no]espacial trasciende el cuerpo de la mujer para ubicarse n-dimensionalmente en la geografía del cuerpo común de los amantes copulados.

4 comentarios:

  1. Estábamos haciendo una visita de obra en la nueva Facultad de Bellas Artes y llegado al punto "Ciclorama" los electricistas habían puesto toda una batería de enchufes dentro de él. Lo comentamos a los arquitectos y sabiamente escribieron una nota: " Pasar estos enchufes 3 metros hacia afuera, Gracias". A la semana siguiente el "paleta" anotó a continuación: "Pues vale!!".
    Los enchufes siguen estando dentro del ciclorama, y es que el "Espacio y Lugar" se mire desde donde se mire, es muy complicado. Por si acaso nos hacemos autosuficientes, no sea que buscando el "G" punto caigamos en la cuenta de que el cocido se está saliendo.
    Alcalá eres un monstruo!!

    ResponderEliminar
  2. Mola el comentario Rubén! Tomo buena nota porque, desde luego, el artículo da más para este tipo de cachondeos que para ponerse demasiado serios ¿verdad? Pues coño, de eso se trataba... ja, ja. JR

    ResponderEliminar
  3. Si el viaje se realiza además conjuntamente –como el viaje de los amantes experimentados-, lo sentido, recorrido y experimentado proveerá de los mismos datos apuntados para su localización y formalización, haciendo que la cartografía que pone en el lugar exacto del mapa al punto G, se trace, se levante con una precisión dimensional de mayor rango, al haber tomado esos mismos datos desde dos puntos de vista opuestos.

    ResponderEliminar
  4. Perfecto! Esa es exactamente una de las conclusiones que se podía prever de mi reflexión. ¡Gracias por explicitarlo tan bien!

    ResponderEliminar